Mear fuera del tiesto

Photo by Magazinef1.com

Ver para creer, o mejor leer para creer. Mientras la piloto de Marussia María de Villota está atravesando un momento crítico tras el gravísimo accidente sufrido el martes cuando probaba un monoplaza en la localidad británica de Duxford, hay quien aprovecha para intentar abrir un debate, o lo que sea, sobre las mujeres al volante.

Increible, pero cierto. A la vez que las noticias sobre su estado de salud son más que preocupantes, en las redes sociales afloran comentarios que ponen en entredicho la capacidad de María de Villota para subirse a un Formula Uno. La joven corredora proviene de una familia estrechamente ligada al mundo del automovilismo (no hay que olvidar que es hija de Emilio de Villota) y estaba suficientemente capacitada para pilotar un monoplaza, un coche o cualquier otro vehículo.

Pero España es así. Orgullosa de sus tópicos como el que dice “mujer al volante, peligro constante”. Pues no, que nadie se equivoque. Una mujer está tan preparada o más que cualquier hombre para conducir un utilitario, una moto o un monoplaza. Sólo hay que mirar las estadísticas de tráfico para darse cuenta que la mayoría de accidentes los provocan hombres.

No es justo que mientras que una persona respetable y profesional se debate entre la vida y la muerte haya quien saque a relucir su vena machista y comience a echar mierda sobre la piloto probadora de Marussia. Al igual que tampoco es de recibo que el equipo que la contrató guardara un “extraño” silencio sobre su estado de salud hasta pasadas 24 horas del accidente.

Marussia hizo creer a todos que María de Villota estaba “bien”, asegurando que se encontraba consciente, a pesar de la gravedad de las heridas, pero calló, hasta que no le quedó más remedio, que había perdido un ojo, que se le estaba operando de una fractura de cerebro. ¿Qué intentaban con esta sucia maniobra?

En Valencia otro de sus pilotos, Timo Glock, sufrió una leve infección estomacal que le impidió correr el Gran Premio de Europa y sobre él sí dieron todo tipo de detalles. Ver para creer, leer para creer. Machismos aparte, sólo nos cabe desear, como todos aquellos que amamos y respetamos el mundo del motor por el riesgo que conlleva, que dentro de los daños irreparables sufridos, María de Villota se recupere lo mejor posible de sus lesiones. Mientras tanto, una vez más, decirle: ¡Fuerza, María!